Número REX vs NEA: la diferencia que todo exportador debe conocer

Número REX y NEA: diferencias y cuándo usar cada uno

¿Sigues tramitando el EUR.1 para cada envío fuera de la UE? Si es así, es posible que estés perdiendo tiempo y dinero en un trámite que, en muchos casos, ya no hace falta.

Existen certificados en papel que se pueden evitar por completo. Y lo que es peor: como exportador, un simple error —confundir el NEA con el sistema REX— puede hacer que tu mercancía quede retenida en destino.

NEA y REX no son lo mismo. Cuál debes usar depende del país al que envías la mercancía. Te lo explicamos para que no falles en tu próxima expedición.

NEA (Número de Exportador Autorizado): el modelo clásico

El NEA es la vía tradicional de acreditación de origen. Lo tramitas una vez ante la aduana de tu país, y a partir de ahí puedes declarar tú mismo el origen de la mercancía directamente en la factura comercial —sin necesidad del certificado EUR.1 en papel— siempre que el envío supere los 6.000 €.

Se usa para los acuerdos preferenciales "históricos" de la UE, firmados hace más tiempo:
Marruecos
Suiza
México
Chile
Noruega
Y otros acuerdos de generación similar
 
REX (Exportador Registrado): el estándar digital

El REX es el sistema más nuevo, pensado para simplificar y unificar el proceso a nivel europeo. También te registras una sola vez —online, en un trámite ágil— y una vez completado obtienes un código propio: el ESREX, que declaras directamente en factura, igual que el NEA.

Se aplica a los acuerdos comerciales de "nueva generación":
Reino Unido
Canadá
Japón
Vietnam
Singapur
Y otros acuerdos recientes
 
Diferencias clave entre NEA y REX

NEA
Se tramita en la aduana de tu país
Obtienes un número de exportador autorizado
Aplica a acuerdos "antiguos": Marruecos, Suiza, México, Chile, Noruega...

REX
Se tramita online, en el registro centralizado de la UE
Obtienes un código ESREX
Aplica a acuerdos de "nueva generación": Reino Unido, Canadá, Japón, Vietnam, Singapur...

¿Son intercambiables? No. NEA y REX no son elegibles a preferencia: se usa uno u otro en función del país de destino de la mercancía. Emplear el que no corresponde es el error típico que puede dejar un envío retenido en la aduana de destino.

La regla de oro

NEA y REX existen para lo mismo: ahorrar aranceles a tu cliente y agilizar la logística de la exportación. La diferencia no está en el trámite en sí, sino en el país de destino.

Un detalle que se suele pasar por alto

Si el importe de la factura es inferior a 6.000 €, no necesitas ni NEA ni REX. Basta con incluir una declaración de origen simple directamente en la factura.

En resumen: antes de tu próxima expedición, comprueba el país de destino y el importe de la operación. Esa comprobación de dos minutos puede evitarte una retención en aduana y un cliente esperando una mercancía que no llega.

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